
sentada mirando por la ventana , observando ,desde mi atelier, como las gotas de lluvia no ceden ante octubre, truenos incluso, la música perfecta para continuar uniendo los jirones de sueños arrancados con rabia desde una vida insatisfecha, el papel mural tan solo son diarios amarillos gastados y envejecidos por el paso del tiempo , pero no he pasado desapercibida frente a los segundos ya que estos dejan grietas en mi corazón y leves arrugas en mi rostro que a medida que los días pasan se van haciendo mas notorias. el lápiz tirado sobre el escritorio junto a una barra de chocolate a medio comer, y la botella de wiskie escondida en el cajón . el fuego de la chimenea pareciera que baila y se mueve como reclamando leña . entonces dejo mi taza de te para dirigirme a ella y alento las llamas. abrocho mi chaleco de gruesa lana, que cálido lugar. un aroma a vainilla en la atmósfera de la habitación. debe ser el incienso, no lo se. escritos y reflexiones , dibujos y cuadros, relatos olvidados en algún papel doblado. una repisa llena de libros esperando que algún día los vuelva a abrir, seguramente cuando me digne a hacerlo, caerá alguna flor seca de entre las paginas, desteñida y tan frágil como el cristal.Esta vez me atrevere a pintar mi vida en la muralla y sumida en esta travesía por la imaginacion, llegare a ti sin darme cuenta, tan solo disfrutando tu retrato.
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