era 5 de abril y el otoño en plenitud visitaba la pequeña ciudad.con el hielo entre los huesos y pisotiando las hojas que el verano habia olvidado ,se dirigia a la escuela el pequeño augusto,tarareando una cancion que su padre muerto en la guerra le habia enseñado y con los pasos sobre el bulevar iluminado por el intrepido sol que se escabullia entre las ramas desoladas de los arboles para alumbrar el camino del muchacho. las piernas lechosas y llenas de venas friolentas ignoraban la hostil transición climatica pues poco le importaba el paisaje que invernal se tornaba . con el morral cruzado y casi a las rodillas, siguio su marcha hasta llegar al orfanato , casa que lo acogeria como huerfano de guerra.fue entonces alli donde conoceria a quien le hiciera soñar con un mundo perfecto, con una sonrisa puesta en el mañana y quizas hasta con un final feliz.
Aquel dia una sensación de angustia le carcomía todo el cuerpo, con las lagrimas en la mano y las penas escondidas en su viejo bolso, entro temeroso al edificio desteñido de tristeza que le causaba cierto recelo. El portero, un alto hombre sin dientes y ademas mudo, abrio los oxidados portones de fierro forjado para darle la bienvenida a augusto. Los niños que correteaban por el patio del lugar jugaban ruidosos y no alcanzaban a distinguir al nuevo acogido entre la multitud pero Sentada en las escalinatas del orfanato estaba mariel ,niña de siete años, que robo por completo la atención de augusto, que miro un largo rato como actuaba la pequeña, todas compartian su recreo como lo han de hacer los retoños ,en cambio ella , leia un libro concentradamente volteando delicadamente las paginas que deboraba en poco tiempo . con una sutileza incalculable en los gestos de la muchacha ,que se acentuaban a cada minuto y no dejaban ir al muchacho la vista hacia otro lado que no fuera ella. Pues entonces salio de las letras y miro hacia augusto, este quito la mirada y fingio seguir su rumbo . una gorda señora que sin querer pasaba por el pasillo principal del hogar se dio cuenta del nuevo alumno
-bienvenido jovencito , aca habra lugar para ti .
Sonrio amablemente la cocinera , el muchacho tan solo sonrio cortésmente en respuesta a l saludo. –ven por aquí , te enseñare mi lugar .
Le siguió pues augusto que aun no se orientaba en aquellos salones . llegaron a la cocina, una enorme sala llena de vapor que hacia espeso el ambiente. La mujer le hablaba para que no se sintiera tan solo en medio de aquel nuevo mundo desconocido pero augusto sin tomarle atención a nada asentía con la cabeza mientras la imagen de mariel daba vueltas en su cabeza, no causaba ninguna sensación de mariposas en el estomago ni nada por el estilo , pero que especial fue la impresión que tubo augusto de la pequeña.
Pasaron asi los dias y ya un par de muchachuelos se habian acercado a augusto , sobre todo matias que no lo dejaba solo ni siquiera al momento de ir al baño , reian mucho juntos y la verdad es que augusto necesitaba de alguien que le prestara atención.
Mientras cenaban en el largo comedor , y por casualidad , mariel se sento frente a augusto, siempre sola y callada, como si algo ocultaran sus ojos tristes que le daban un aire misterioso. El aroma de azahares que emanaba de la frágil figura que en frente tenia augusto, lo aturdía , transportándolo a otra dimensión , una dimensión en que solo existía mariel. Fue el primer dia en que mariel le dirigio a palabra-permiso , buen provecho.
Y volvio a callar. El muchacho que aun no despertaba no noto las suaves palabras, era mucho para el…
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