lunes, 6 de julio de 2009

Ni el altavoz me hizo escuchar.


Palabra tras palabra,cansada y pecadoras letras que miraban con odio hacia la sombría jungla de llantos perdidos ¿Donde hallare el consuelo?. Ha partido de forma solemne la caricia olvidada que dejaste en mi espalda, aun puedo sentir el disgustoso roce de aquellos labios libres de todo afecto.Ya no hay viento, y sin viento no hay dicha en mi canto, pues para qué entonces habla el adios, si no quedan flores que pisar,ni algo a qué temer.

La silueta de lo extraño ronda incesante por tu altar y entonces corro para salvarte, pero tropiezo y caigo mal, deciendo y grito fuerte,y las ventanas de cristal, me iluminan y me dejan marchar donde no reconozco los vitrales divinos, donde pareciera no haber mas alla. pero mas tarde los recuerdos podrian venir a buscarme , quién sabe donde habita mi afanoso impulso por frenar.

En la gloria tras de si mismo se escondieron los hermosos tiempos en que reimos y bebimos, en que amamos y celebramos, hoy falta el pan el trabajop y la risa, alfin me enfrento a la realidad y las cartas las solpa la tormenta , donde jugue con mi propia infancia, donde me perdi entre el bien y el mal. Despues de otro destino me siento y pienso mal.

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