domingo, 18 de abril de 2010

se levanto una mañana muy temprano, cuando el pueblo aun no despertabba, robo el caballo de un lugareño y dejó el dinero equivalente al precio del animal en la puerta del lugareño y se marcho a galope hacia la cima del volcán, su pelo suelto realmente danzaba entre el viento fresco de aquel día. la primavera estaba llegando y los primeros brotes en los árboles se hacían flor. al salir el sol la doncella estaba ya en la cumbre sentada en la piedra mas alta, allí lucia como un angel,y como un hada extendía sus brazos para sentir la inmensidad de su entorno, para sentir cuan pequeña era entre aquellas rocas desgastadas de tantos amaneceres. la vida se le hacia tan corta y por corta tan difícil que buscaba respuestas en las pequeñas casas que se divisaban apenas como puntos bajo sus pies, y el vestido blanco que le cubría el frío sobre sus senos se hacia abrazos en su piel. Nadie podría sujetarle desde allí, nadie querría subir para impedirle aquel paso irreversible al que estaba decidida avanzar.
Tan solo un respiro más, antes de desplomar su pena al abismo, un susurro mas a su oído, un suave cariño en su rostro, tan solo quería saborear a ojos cerrados y con vehemencia esos gratos recuerdos por los que valía la pena vivir hasta hace un poco , cuando aun eran parte de un presente. Caían entonces sus lagrimas hiriéndole el rostro, tan espesas, tan ásperas, tan secas como se le habían hecho hasta ahora. Rasgó sus vestidos, y enjugó la sangre que emanaba de sus ojos. Si hubiese sido esta la muerte hubiese luchado por tener un poco de vida en su cuerpo todavía, pero en sus venas corria la una vitalidad que ya no deseaba, aquella que no había elegido y que tantos problemas le había entregado, o que tantas cosas le habia arrebatado. Fue entonces hasta el acantilado, con sus pies descalzos , rotos de dolor, manchando las piedras, marcando su camino, contándole a la tierra su historia por escrito. Corrio para herirse otra vez, para hacerce dueña una vez mas del sufrimiento terrestre , siguió coriendo hasta encontrarse de frente con el abismo, con la caída, con el decenso vertiginoso, con el volar de su cuerpo con el final de su dias. Un dia tan solo desapareció .Nunca nadie supo donde fueron a parar sus blancas manos, o donde caminaran aun sus piernas, nadie sabra jamas cuando fue el expiro de su boca ni donde quedaron sus ultimos pesares durmiendo…quién se enterará donde encontró su destino,si fue en busca de paz o si hallo otras penas que sufrir.
El misterio de su existencia y la razón de su eterno silencio juraron ante aquel ya ocaso día mecerla entre sus brazos hasta su encuentro con la muerte.

No hay comentarios.: